Dentro de Flor de Calabaza, en Ensenada, hay un espacio donde la noche toma otra forma. Darna Lounge no se vive de manera individual; aquí todo está pensado para compartirse.
La mesa se llena, los platillos llegan al centro y las conversaciones empiezan a cruzarse. Es ese tipo de lugar donde el tiempo se extiende sin darte cuenta, donde una cena se convierte en varias horas de risas, brindis y momentos que se quedan.
Pero hay algo más que distingue a Darna. Entre los detalles del espacio aparecen las Kathputli, marionetas tradicionales de Rajastán, que no están ahí por casualidad. Son parte de una expresión cultural donde el movimiento, el color y la historia se entrelazan, recordando que cada elemento tiene un significado.
Darna Lounge no es solo un lugar para ir a cenar. Es un espacio donde la experiencia se construye entre todos los que están en la mesa.








