Inexplicable la sensación de ir entrando a este lugar tan mágico, la sensación de no estar en Tijuana es impresionante, un lugar que te llena de energíá, tanto por el café, como por el oxigeno, la vista, la gente, creo que lo tiene todo. Una propuesta que enamora hasta al más alérgico al polen.

Pompeya consigue exactamente eso. Rodeado de plantas, naturaleza y pequeños rincones llenos de calma, el espacio parece transportar a otra parte. Un café que también funciona como vivero y que convierte algo tan cotidiano como tomar una bebida en una experiencia completamente distinta.

Más allá de su propuesta gastronómica, Pompeya transmite una idea muy sencilla: cuando damos espacio para crecer, las cosas florecen. Las plantas, las personas, las conversaciones y hasta las pausas que normalmente dejamos para después.

En ciudades que viven con tanta velocidad como Tijuana, lugares como este recuerdan la importancia de detenerse un momento y simplemente respirar.

📲 @pompeya.gh

📍Ubicación